Dimos comienzo este mes a las disertaciones con coloquio bajo el título "Al decir de Freud" a cargo de Jorge Tarela.
En las mismas se intenta proseguir el curso de la conversación haciéndolo a la vez converger con el escrito L'étourdit de J.Lacan. Todo en miras al desarrollo y construcción de un esquema que sitúe vectorialmente las coordenadas del recorrido de la práctica del hablante dado los diversos discursos en que incurrir puede.
En el año 2012, propusimos en Castelar la proyección de un documental “Máquinas de felicidad”de Adam Curtis, ante una asistencia diversa en sus intereses, que motivó la continuación del debate, aportando lineamientos temáticos y propuestas de discusión. Tras cada reunión mensual la orientación del mismo inscribió temas en un movimiento del saber múltiple, en donde un psicoanálisis hace decir. Este blog recoge de ese movimiento sus documentos, su material, en fin: su prueba de no existencia.
4, 2015
Las conferencias de Lacan de 1960 en Bruselas nos disponen
para conversar sobre el escuchar, el silencio y todo aquello que pueda implicar “callar
el amor”. Hay un “eso” que surge en el decir, tal como desecho en un lugar. ¿Qué
del lugar? El lugar tiene una marcada incidencia en esas Conferencias, el lugar
no como concepto sino como recinto, cobijo, estancia del hablante.
Surge la pregunta graciosa de un supuesto panfleto derivado
del decir de Lacan: “Vecino ¿porqué se abandona apenas logrando alcanzar esa pizca de realidad decepcionante?” Y si Lacan
aclara que su Seminario es su lugar para “decir donde no se calla” ¿es su lugar
de analista allí donde “escuchar lo que calla”?
Las conferencias lo obligan a tomar la voz de un poeta
primero (Germain Nouveau) –después de aclarar que en su Seminario tomó la voz de Pablo para que
nadie la escuchara como tal- y luego encarar un diálogo con el filósofo Ibn
Arabi ¡que va a su encuentro!. Estar en Dios
y El Islán están presentes,
posiblemente de la mano de Henri Corbin, consultante y gran conocedor de la
sabiduría Sufí y de la mística temprana. En esos “prestar la voz” es por donde
se da lugar a lo que no es significante.
La frase: “el deseo reclama la privación en el lugar donde
se refleja el amor” habilita otra lectura del lugar, puesto que allí hay
reflejo y rechazo de todo ser. Lugar privado.
3, 2015
La primera reunión del año retoma tres temas. La lectura
propuesta de las llamadas Conferencias a los católicos del año 1960, el
recorrido por la película Caché y “La
isla de los muertos” conocida serie de cuadros simbolistas del pintor suizo
Arnold Böcklin. La conversación entrecruza estos temas en donde la ruptura del
lazo y la posibilidad de encontrar allí algún giro discursivo que nos oriente,
es lo que pugna.
En Caché la
lectura del sueño que allí se muestra, sueño del protagonista principal de la
película, sueño breve en donde el tema del “gallo preferido del padre que es
decapitado” parece ser lo central en referencia al Edipo, nos presenta un giro
que se localiza allí donde el que mira esa escena, pasa a ser él mirado. Hay
allí una impotencia de relación entre ese objeto que se produce (un nivivonimuerto) y el soñante que lo
causa. Dicha impotencia ignorada se trastoca en el sueño (ese es el giro) en un
imposible en donde ese prójimo se ubica en el lugar de una verdad del lado del
agente, histerizando al que habla y que por hablar es imposible que diga algo
sobre eso prójimo. Caché habla – ¿pero qué puede decir?- de eso prójimo. Y al
hablar genera ese imposible de callar para el Amo de turno. Cuartogiro Amo-Histérica,
dicho de otro modo: estar jodido jugando al olvido, como le sucede al
protagonista y desde allí a todo intrigado espectador bajo dominio de la
mirada-caché.
Diego Yaiche retoma en parte su trabajo de investigación en
un punto que trae a colación: La isla galápago de Freud, el darwinismo
invertido, allí donde es vida se aloja la muerte. El cuadro de Böcklin lo
muestra, basta con conocer esas islas dice Yaiche para localizar la inspiración
del artista. Otra pizca más de nivivonimuerto.
Se propone seguir con las Conferencias de Lacan citadas.
12, 2014
El reverso del
producto que se va constituyendo en la orientación, permite sostener el
testimonio de una práctica, de la que se puede decir que no encuentra sujeto en
su deriva. Los giros discursivos son una clara objeción a una teoría, junto a
la lógica que sostiene a las fórmulas de la sexuación, teoría que se sostendría
de la enunciación para ubicar allí al sujeto inconciente en todo discurso.
Guillermo Díaz
brindó testimonio de aquello que, al no poder el hablante incorporarlo lo
produce, una encrucijada en el camino que no desatiende el “estar jodido” de algún
modo en eso que se denomina transferencia, dado que, en la medida en que se
habla, una suposición se detecta en esos dichos. Ahora bien, la encrucijada se
fue armando desde esa suposición que
funciona como verdad necesaria pero a la vez, detecta una contingencia como
saber del Otro en el punto en donde ese Otro de eso nada sabe. Esta
contingencia descompleta a lo necesario que sostiene la posibilidad del dicho
en ese hablante. Tal vez sea esto hacia donde se dirige esta orientación: no
tanto al sujeto de la enunciación como sujeto del inconciente sino hacia eso
ignorado que produce un exceso en el simbólico. ¿La ex–sistencia necesaria contradice el no-todo contingente? Algo pasa
en esta experiencia, pase soportado por el significante pero que, en tanto
pasa, es de otra estofa, lo denota el exceso.
Tal vez en esto nos
pueda ayudar el film Caché, (de M. Haneke, 2005) puesto que allí hay una mirada que domina, que
siempre es de otra estofa, siempre es excesiva en sus efectos respecto de toda
interpretación de los afectados, de toda significación familiar, de todo intento
de encontrar responsable. De alguna forma todo aquello que el hablante dice
sobre esa mirada, hace girar el discurso produciendo un exceso, y así continúa.
Pero ¿está dispuesto ese hablante a dejar caer los supuestos –sujeto y saber-
para así toparse con lo prójimo?
Se ubican "puntos de abismo", en donde
se abisma el pensamiento: practicar con lo que no entra en diálogo, con aquello
que abisma. La palabra teje la trama pero al mismo tiempo la agujerea. Hay
ganancia de saber, de un saber no sabido, sustracción de la locura del supuesto
saber del Otro en tanto sujeto. En transferencia, esto se presenta como una pista para el que escucha. Poder ubicar al dicho que hace supuesto
al sujeto y al saber del hablante, que le genera un partenaire para su diálogo.
Que la interpretación no sostenga la suposición desde dónde se sostiene.
11, 2014 UP
En el marco de las Jornadas "Cien años del Narcisismo" que se realizó en el Auditorio de Humanidades de la Universidad de Palermo, Jornadas coordinadas por la Lic. Isabel García se presentaron tres trabajos en mesa conjunta.
Jorge Tarela presento bajo el título "A 100 años de la introducción del concepto de narcisismo:¿Hay conceptos en Psicoanálisis?" en donde destacó que el trabajo que venimos desarrollando en relación a lo prójimo, nos posiciona respecto de un función de distancia. Toda conceptualización de la práctica analítica aplana esta distancia merced a la búsqueda de un fundamento, de lo original. Freud no ayudó mucho con su meta-psicología. Lo doble y lo familiar desatienden a lo duplicado y a lo aniquilante. En esta orientación, se preguntaba ¿qué apelaremos hoy en día?
Guillermo Diáz habló bajo el titulo de "Projimidad, función de la distancia" cómo la práctica del análisis da cuenta de la insistencia de lo que no queda saldado en el campo de lo representado. En lo que dista de lo propio de sí y lo mismo del otro, encuentra lugar el objeto practicable. El tratamiento de los hechos a cargo de las técnicas de significación, sostienen el olvido de las condiciones de sentido por las cuales se constituyen como tales hechos. Considerar que lo prójimo ejerce una función, de la cual ningún sujeto es agente, orienta la conversación donde lo doble, la semejanza, el duplicado, lo otro, se despliega.
El cierre de la mesa estuvo a cargo de Diego Yaiche que presento su escrito "La omnipotencia del pensamiento: una cosmo(a)gonía freudiana" donde retomando la interrogación sobre la cosa freudiana, frente a la desidia del pensamiento (acedia) hizo un elogio de la anorexia mental e intentó mostrar como allí donde el Logos duplica a la Ananké rechazando la contingencia y la inaccesibilidad del Otro, lo espiritual no encuentra otro fin que el de ser un mero cuidado paliativo frente a lo inevitable.
Acceso a los trabajos de Tarela y Yaiche presentados.
| Tarela, J - A 100 años... |
| Yaiche , D - La omnipotencia ... |
9, 2014
Esta reunión estuvo orientada por la
presentación de la película “El Hombre Duplicado”(Enemy. Dir: Denis Villeneuve,
2013) a cargo de Pablo Grimoldi.
Una primera indicación llevó a considerar que
esta ficción puede ser tratada como un texto a descifrar. Esta modalidad, inherente
al campo de la significación, es aquella bajo la cual se torna pertinente la puesta
en mención de la repetición que así hallamos expuesta en el film: Los hechos
que hacen a la historia se repiten (Hegel), la primera vez como tragedia y la
segunda vez como farsa (Marx). Así lo hace saber el saber del profesor universitario.
¿Se tratará de una sustitución de los hechos? Lo que llamamos significación parece
alojar cómodamente lo posible de toda sustitución. Es en el entredos de lo uno por lo otro, no sin alguna
contigüidad, donde es alcanzada una representación de lo mismo. Pero para que esto pueda cumplirse ¿no se torna necesario
considerar la eficacia de una función desde la cual se crean esas equivalencias?
Algunos pasajes de la
obra fueron puntuando la conversación:
El sueño como una formación
de compromiso entre lo visto en la vigila y aquello que, presentándose en otra escena,
permite al soñante (re)encontrar en la ficción a un otro de sí, un duplicado por
cuya semejanza se irá abriendo una inquietud creciente.
Las disrupciones
temporales introducidas por los pliegues del texto, ¿a qué responden o que
intentan saldar?
La certeza como un
saber que sentencia sobre los enigmas de la paternidad y del sexo.
Y sobre el final, lo primario de una presencia
que, por fuera de toda significación, se aloja en el umbral de coalescencia entre
nombre y objeto.
A continuación presentamos un escrito de Jorge Tarela que se corresponde con la temática de estos últimos encuentros:
A continuación presentamos un escrito de Jorge Tarela que se corresponde con la temática de estos últimos encuentros:
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7, 2014
Comentarios en relación a Detachment, film de Tony Kaye.
El comienzo del film denota cierto intento de transmisión, algo que el hablante quiere hacer pasar. Tal vez el relato de cierta contingencia que opera desde lo que el Otro no sabe, el Otro es decir el partenaire de ese hablante. La pregunta entonces es por el partenaire y por ende todo aquello que en la película se configura en relación a este armado: el partenaire en el fantasma, en la relación culpógena familiar hasta llegar a la pregunta límite: ¿cúal es el partenaire de lo prójimo? ¿que pareja es la que copula con lo prójimo?
Si la mirada (que se desprende desde lo visto, el hacerse ver, el ser visto en todos esos planos dados en aquella escena donde el personaje principal se sorprende verse visto) es lo que se desprende, esa mirada es un producto contingente de una escena familiar catastrófica, en donde se genera una impotencia (ese niño-adulto lo muestra indefectiblemente) que relanza un "sentimiento de insoportable tristeza" cuyo peso hace necesario construir a ese ser suplente o suplementario. Hacer semblante del suplente es una respuesta a la relación imposible con lo prójimo, respuesta como invento. El contraste con el Hombre duplicado (Enemy) es aquí ejemplar: buscar al semejante idéntico, arma una pareja demasiado familiar, complementaria.
Tal vez a ese niñoadulto de Detachment le convenga la pareja de la mujerniña que aloja en la construcción de una escena poco familiar por más que la sociedad le impulse a rectificarla o por menos que su ser suplente no logre hacer ningún viso de complementariedad.
Entonces: ¿El intento no es hacer pasar esa no relación?. Sino, qué nos da a ver la fotografia trucada que la alumnaartista : esa silueta de rostro vacío en un aula sin presencias.
El comienzo del film denota cierto intento de transmisión, algo que el hablante quiere hacer pasar. Tal vez el relato de cierta contingencia que opera desde lo que el Otro no sabe, el Otro es decir el partenaire de ese hablante. La pregunta entonces es por el partenaire y por ende todo aquello que en la película se configura en relación a este armado: el partenaire en el fantasma, en la relación culpógena familiar hasta llegar a la pregunta límite: ¿cúal es el partenaire de lo prójimo? ¿que pareja es la que copula con lo prójimo?
Si la mirada (que se desprende desde lo visto, el hacerse ver, el ser visto en todos esos planos dados en aquella escena donde el personaje principal se sorprende verse visto) es lo que se desprende, esa mirada es un producto contingente de una escena familiar catastrófica, en donde se genera una impotencia (ese niño-adulto lo muestra indefectiblemente) que relanza un "sentimiento de insoportable tristeza" cuyo peso hace necesario construir a ese ser suplente o suplementario. Hacer semblante del suplente es una respuesta a la relación imposible con lo prójimo, respuesta como invento. El contraste con el Hombre duplicado (Enemy) es aquí ejemplar: buscar al semejante idéntico, arma una pareja demasiado familiar, complementaria.
Tal vez a ese niñoadulto de Detachment le convenga la pareja de la mujerniña que aloja en la construcción de una escena poco familiar por más que la sociedad le impulse a rectificarla o por menos que su ser suplente no logre hacer ningún viso de complementariedad.
Entonces: ¿El intento no es hacer pasar esa no relación?. Sino, qué nos da a ver la fotografia trucada que la alumnaartista : esa silueta de rostro vacío en un aula sin presencias.
6, 2014
La reunión comenzó ajustándose a una frase
del Escrito de Lacan sobre La causalidad
psíquica: “Antes de hacer hablar a los hechos es conveniente reconocer las
condiciones de sentido que nos los dan por tales. Por eso pienso que la
consigna de regresar a Descartes no estaría de más”.
De las condiciones de sentido –antecedente
del retorno al sentido de Freud- al valor del objeto (por ejemplo en el
surrealismo) se orienta una escritura en donde la inexistencia y el sentido
toman el relevo por sobre la técnica y la significación.
La diferencia entre el moi y el je, en la dimensión
simbólicoimaginaria, anticipa una pregunta por el objeto más que por el sujeto.
Lo prójimo cuando no desprende una ética emprende una estética.
Lo duplicado no hace suplencia, agrega. El
hombre afectado por lo duplicado –por el semejante, por ejemplo- ¿responde por
una afección tal como la que puede introducir lo prójimo? ¿Hay un prójimo en el
semejante? Algunas reflexiones que continuaremos se van originando en los films
El hombre duplicado (enemy), Detachment que
convenimos seguir trabajando.
Entonces: ¿Las condiciones de sentido son
necesarias o bien generan necesariedad? El retorno a… ¿no implica aceptar a la
contingencia – ausentido- o, lo que es similar, subsituar al núcleo de lo
necesario, vectorizando así al discurso que apela?
5, 2014
Necesidad y
contingencia en el centro del debate.
La no existencia de
otro goce que el fálico, otro goce que no hay, lo que no le quita eficacia,
desarma toda pretensión de relación, puesto que arma un par que no tiene
segundo. Situamos allí un problema con lo hétero.
Lo necesario del
almenosuno, lo necesario de la excepción, lo necesario del Uno que niega, hace
pareja con otro que no existe. Entonces a este Uno le hace partenaire otro que
no es ninguno.
Al conjunto cerrado
que arma la excepción del almenosuno -el paratodos- le suplementa -dado que no
hay complementariedad- un conjunto abierto, en donde la contingencia funciona albergando
una disyunción irreconciliable, haciendo un vaciado de existencia allí mismo
donde lo necesario consolida la existencia de un Uno que dice no.
Al volver a los
ejemplos cernidos de La hora del lobo, podemos cotejar cómo funcionan o no, en
cada caso, la negación entre existe (Kakon) y no existe (púber), entre el todo
(familiar) y el paranotodo (tribu de la isla); la conjunción entre el paratodo
del conjunto cerrado y el paranotodo del conjunto abierto; la disyunción entre
Uno que no y otro que no existe; la implicación entre esa excepción necesaria (sostén
de la función) y el paranotodo del conjunto abierto (que descompleta al
argumento de esa función), implicación que fracasa entre esos niveles de la
existencia y de la esencia, puesto no se trata de todosmenosuno. Lo necesario
de la existencia del relato diciente mudo -la escena en los acantilados- va
junto a la contingencia que lo descompleta -no existe ese partenaire- o que lo
determina inconsistente –propuesta de un goce fuera de toda medida, inaudito.
Qué clase de
causalidad entonces se desprende de esta lógica en donde no hay negación, ni
conjunción, ni disyunción y menos implicación entre la causa y el producto. Se
propone la lectura de "Acerca de la causalidad psíquica" de J. Lacan y para
seguir el tono de la subjetividad de la época el film "Detachment"
del director Tony Kaye.
6, 2014 UP
En esta cuarta y última presentación del ciclo "Conversaciones a la lettre" que se dictó en la Universidad de Palermo coordinado por Isabel García, se contó con la presentación de Diego Yaiche, disertación cuyo título fue "La Otra Escena que la familiar: Freud y la cocaína".
Una verdadera experiencia - previa y contingente - con lo prójimo cuestiona en Freud el privilegio de la teoría del trauma como fundante de su práctica. Para poner a prueba esta premisa nos adentraremos hasta donde nos sea posible en el “episodio de la cocaína", que concluye con la omisión o censura - dentro de sus Obras Completas - de su conferencia “Sobre el efecto general de la cocaína”. Y trataremos de interrogar, siguiendo a Lacan, hasta donde podamos, “¿qué hace falta, qué es necesario que pase para que pueda producirse una represión?
A continuación presentamos el escrito que se corresponde con lo enunciado en ese encuentro:
Una verdadera experiencia - previa y contingente - con lo prójimo cuestiona en Freud el privilegio de la teoría del trauma como fundante de su práctica. Para poner a prueba esta premisa nos adentraremos hasta donde nos sea posible en el “episodio de la cocaína", que concluye con la omisión o censura - dentro de sus Obras Completas - de su conferencia “Sobre el efecto general de la cocaína”. Y trataremos de interrogar, siguiendo a Lacan, hasta donde podamos, “¿qué hace falta, qué es necesario que pase para que pueda producirse una represión?
A continuación presentamos el escrito que se corresponde con lo enunciado en ese encuentro:
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4, 2014
Un fragmento del film
“La hora del Lobo” (Vargtimmen) del director Ingmar Bergman, en el marco de lo
que situamos como Niquilación, nos permitió debatir sobre las diferencias
propuestas en esos dos tipos de argumentaciones que el personaje central del
film nos hace escuchar y ver, no sin la mirada del director.
En la primera, basada
en un esfuerzo al olvido, la existencia del kakón es un contrasentido
traumático, un imposible de olvidar, un cuerpo afectado significantemente. En
la segunda, foco de atención en el debate, la postulación de lo prójimo da paso
a convalidar una perspectiva aniquilante, una marca incorpórea, un relato inolvidable.
Entoces: Donde la
niquilación como operación se constata, sus efectos aparecen en el orden de lo
familiar como siniestros, ominosos y repetitivos. Donde dicha operación por sus
efectos no se constata (el ahora o el aquí hegelianos de la certeza sensible no
tienen allí lugar), aparece un valor para la inexistencia, ya no como negación
de la existencia, ya no un resto real rechazado de lo simbólico. Aquí una
juntura real-imaginario tiene peso por sí. No tenemos equivalencia (¿cuántos
azotes…?), no hay lugar o tiempo para ubicar. La distancia goce-deseo (mediadas
por la angustia o el amor) se desvanece.
Retomamos a
Rosenzweig: Este autor plantea que una teología no puede perder su dimensión
inhumana articuladas en el trípode Creación, Revelación y Redención, formas del
milagro, dimensiones del signo, que al no romper con ley alguna inauguran un
necesario, signo que no es entendido como un pensamiento testimonial y moral,
bello o verdadero. Por ejemplo: El milagro como signo sin más allá. Formación
de excitación y tensión significante a ser discernida en tanto índice de
inexistencia, no identitaria. Lo que crea la creación, por ende, padece de una
falta de ser. “La existencia está necesitada de ser, puesto que lo que falta a
la existencia es el ser, el ser universal… su creaturidad urge bajo las alas del
ser” Rosenzweig con Freud: hay en lo primordial cierta concordancia entre lo
necesario y lo contingente. El valor de la
contingencia fundando lo necesario, un nuevo necesario no absoluto en su
novedad.
5, 2014 UP
En esta segunda
presentación del ciclo “Conversaciones à la lettre”, en la Universidad de
Palermo, ciclo que coordina Isabel García, se proyectó el corto Equilibrium de Steven
Soderbergh seguido de las ponencias de Jorge Tarela. Guillermo Díaz, Eduardo
Laso y Jorge Pinedo.
En las ponencias se
comienza retomado el cuadro de situación presentado en el documental de A.
Curtis que se proyectó en la primera presentación, subrayando una novedad
respecto del campo freudiano: un suplemento que no se aloja cómodamente ni del
lado de la masa, ni del lado del líder. En este punto la temática impuesta
desde la Ley queda trastocada por un Poder que cuestionamos. A su vez,
retomamos la propuesta de articular Bernays-Lacan en función de lo que se
entiende por deseo, pasando del deseo de algo al deseo de otra cosa.
Dado estas dos
temáticas a entrecruzarse, se destaca el valor de lo prójimo, ubicado en el
corto como ese acontecimiento banal, causante del desequilibrio. El corto ¿no
tiende a resolver dicha tensión mediante lo que Freud denominaba juicio de
discernimiento o facultad de discernir? Para el caso que así fuera –no todos
los panelistas acuerdan en esto- eso conlleva algo de una constatación de inexistencia,
un discernir no tanto lo que es o puede serlo, sino lo que no es o inexiste.
Esto implica poner en marcha un cuestionamiento a todo saber basado en lo
identitario. A su vez, esta operación se sostiene en la recurrencia que impide,
dada una imposibilidad, tomarla al sólo nivel de la intriga o de la investigación dado un secreto. Así, el personaje central
del corto inventa un saber del tipo: “el otro es un vividor y no tiene ideas
propias”, que pone en acto sin necesidad de explicación alguna. Es en la
recurrencia, en las vueltas dichas y necesarias de ser dichas, donde se
articula un imposible de decir: llamémoslo “el sentido equilibrium”.
No es lo mismo “algo
para desear” que “algo para leer”. En esta diferencia se sitúa, en el sueño que
el corto despliega, un umbral, un pasaje, en donde la recurrencia sitúa
identificaciones posibles –nunca identidades- (la más destacada es la de Half
con el Dr. Pearl) y un objeto-peluquín que no puede ser objeto de intercambio
en el mundo Bernays, en la medida en que se lo denomina tal como “un animal asesinado
en el bosque”. Esta recurrencia permite diferenciar en lo que una mirada
soporta, aquello que soporta a la mirada. Todo el corto en tanto mirada
cinematográfica se desarrolla desde eso abyecto que no logra discernir salvo
cuando lo postula como inexistencia. Ésta es la crítica al mundo Bernays
siempre dispuesto a no considerar estas abyecciones, pero también es una
crítica al campo freudiano, puesto que allí este objeto no logra encontrar
sitio alguno, salvo en ese exterior tan difuso, tan más allá y que el film
también invoca, en función del marco de la ventana y de los avioncitos de papel
que por allí se arrojan.
4, 2014 UP
En el ciclo “Conversaciones
à la lettre”, en la Universidad de Palermo, ciclo que coordina Isabel García, Guillermo
Díaz toma la palabra para referirse a la ubicación de dos planteos que
recortarse pueden de “Maquinas de felicidad”, el documental de Adam Smith que
se proyectó en esa oportunidad.
El poder ubicar una
operación como la que lleva a cabo Bernays en un campo que damos a llamar
freudiano, tal como se explicita en el texto “Psicología de las masas…” y que
conlleva toda la discusión iniciada por C. Smith con su estado de excepción -y
seguidas por tantos en el siglo xx- le permite al disertante considerar las
visibilidad de los signos y el orden de las metáforas, es decir, preguntar cuál
es el orden simbólico en función y el real que despeja. Por ejemplo: ¿Acaso existían
mujeres fumadoras antes del brillo metafórico de “Antorchas de libertad”,
mujeres que sí tenían lo que después de la operación les faltará? Si el deseo
es deseo de algo (que el deseante no sabe) y que su Otro le interpreta mediante
la demanda disipada en el slogan, queda pendiente una discusión Lacan-Bernays cuyo tema es el deseo de otra cosa,
antecendentes de la Cosa-Ding, y de una causa para el deseo.
Hay una topología y
distintas dimensiones en juego. Desde Freud y su Nebenmensh (lo de al lado,
temática espacial) lo prójimo aparece por fuera de todo semejante y de todo
deseo en la medida que éste no escapa al campo del lenguaje, ubicándose en los intersticios.
Desde Freud, pero nos anoticiamos que también Lacan en su ubicación como
intruso-semejante ( cf. en el texto “Los complejos familiares en la formación
del individuo”, incumbencias del complejo
de intrusión).
Dos preguntas entonces
son relanzadas a la conversación:
1-) ¿La política está expurgada de la teología?
(pero también esta pregunta vale para la lógica, la filosofía, la psicología y
hasta para el psicoanálisis) Se destaca en el documental la operatoria de Bernays
por la que el Poder intenta desplazar a la Ley. Y las Corpos ¿acaso se limitan en su ejercicio a sustituir el almenosuno localizado
en su función de excepción fundante del paratodos? Parece que plantear las
cosas así estrechan la complejidad de este tema acuciante que sigue en
expansión en nuestros días.
2-) Si el prójimo no es el semejante ¿queda por
ello haciendo migas con el Uno de la excepción? Cuando no hay equilibrio por complemento
queda compensado el sistema con un desequilibrio del suplemento? Se le escapa a
la operación Bernays la ley de la entropía que enuncia que hay siempre un resto
que es inasimilable a todo sistema cerrado, resto que el mismo sistema genera?
Qué sucede con este resto y en qué, las figuras de lo prójimo, nos anotician de
esta eventualidad. Freud no hace este tratamiento en un texto como “Lo
siniestro”, en donde lo familiar engloba lo no semejante como su negación
antitética. Sin embargo en el esquema de “Psicología de la masas…” sitúa un
objeto, que llama exterior, y que no se corresponde con la línea de lo
semejante que hace masa.
Se cierra que una conversación en donde varios de los presentes formulan
sus apreciaciones y que tal vez una pronta filmación o desgravación nos permita
valorizar.
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