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03,2016

En esta primera reunión del año nos convocó un texto producto de una serie de mails en donde se retomaban algunos considerandos abiertos los años anteriores. La contingencia y su relación con el decir es lo que está en cuestión. Se propone el debate en torno al film Irrational man, de W Allen, y Mariana Garfinkel orienta con un texto escrito que añadimos junto al emailando.


El azar aleja de lo contingente, (configura un real serio que difiere del real imposible) mientras que lo contingente no sólo articula con el decir, son dos datos de partida para esta nueva vuelta que nos convoca este año.


Emailando...
Irrational Man. Mariana Garfinkel

9, 2014

Esta reunión estuvo orientada por la presentación de la película “El Hombre Duplicado”(Enemy. Dir: Denis Villeneuve, 2013) a cargo de Pablo Grimoldi.

Una primera indicación llevó a considerar que esta ficción puede ser tratada como un texto a descifrar. Esta modalidad, inherente al campo de la significación, es aquella bajo la cual se torna pertinente la puesta en mención de la repetición que así hallamos expuesta en el film: Los hechos que hacen a la historia se repiten (Hegel), la primera vez como tragedia y la segunda vez como farsa (Marx). Así lo hace saber el saber del profesor universitario. ¿Se tratará de una sustitución de los hechos? Lo que llamamos significación parece alojar cómodamente lo posible de toda sustitución. Es en el entredos de lo uno por lo otro, no sin alguna contigüidad, donde es alcanzada una representación de lo mismo. Pero para que esto pueda cumplirse ¿no se torna necesario considerar la eficacia de una función desde la cual se crean esas equivalencias?



Algunos pasajes de la obra fueron puntuando la conversación:
El sueño como una formación de compromiso entre lo visto en la vigila y aquello que, presentándose en otra escena, permite al soñante (re)encontrar en la ficción a un otro de sí, un duplicado por cuya semejanza se irá abriendo una inquietud creciente.
Las disrupciones temporales introducidas por los pliegues del texto, ¿a qué responden o que intentan saldar?
La certeza como un saber que sentencia sobre los enigmas de la paternidad y del sexo.
Y sobre el final, lo primario de una presencia que, por fuera de toda significación, se aloja en el umbral de coalescencia entre nombre y objeto.



 A continuación presentamos un escrito de Jorge Tarela que se corresponde con la temática de estos últimos encuentros:


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8 9, 2013


Las reuniones realizadas en los meses de agosto y septiembre tomaron como referente a “Laurence Anyways” el film de Xavier Dolan. Los nombres de los personajes centrales dan el tono a la narrativa: Laurence Alia y Fred Belard, ¿el género en disputa o, siguiendo el recorrido hasta aquí trazado: presentación de lo prójimo allí donde un semejante pone en jaque los presupuestos con los que dialoga con su Otro?
¿En qué punto de nuestro recorrido aparece Laurence Anyways? Pablo Grimoldi tomó la palabra para destacar en el comienzo –que concuerda con el final- Laurence sea como sea, o Laurence de cualquier modo. Así se orienta Laurence: “Busco una persona que entienda mi lengua y la hable. Una persona que sin ser un paria cuestione no sólo los derechos y el valor de los marginados, sino también, de las personas que dicen ser normales”. Laurence no está hecho para ser un hombre, para ser uno, ¿un paraser? Comienzo de su transformación con el apoyo condicionado de Fred, su amante, su modelo pero también quien decide unilateralmente interrumpir un embarazo para luego alejarse con quien supone podrá alojarla y darle un hijo. ¿Fred es inubicable para Laurence, nunca está allí donde la pretende encontrar?
Los referentes cuestionados del llamado “orden simbólico” a saber en la ocasión, el ítem del sexo y el género de cada quien, son considerandos que en la discusión destacan su actualidad. Por ejemplo: ¿Se deja la casilla vacía “hombre/mujer” a la espera de una decisión, tomándose la decisión de cada quien como válida? Entonces no hay Otro genérico, hay Otro pero para cada hablante. Discusión en donde la varidad –verdad/variedad en su relación con lo contingente- pone en entredicho, en causa, a todo relato, toda historia, toda narrativa.
Mariana Garfinkel presentó un fantasma en Laurence: Permanecer sumergido aguantando la respiración. Es una presentación escópica aunque también domina en esa escena el aire, ese aire del que Laurence pregunta si es importante para los pulmones. En Laurence la contingencia está ligada a un objeto mirada/aire. Sumergirse tal como lo dice el fantasma, es una forma de des-aparecer ante la mirada/aire del Otro. Toda la película trabaja la mirada sobre Laurence, esa mirada domina como el aire que respira. ¿Esa mirada/aire es el equivalente del peluquín de "Equilibrium" cada vez que ésta interviene? ¿Pero cuándo Laurence la toma en serio? Acaso su transformación, su amoroso "busco a alguien que hable miLengua", ¿no se orienta desde esa mirada/aire, no es esa mirada/aire el agente, la causa de su deseo? El prójimo Laurence se construye con la mirada/aire, salvo cuando interviene un goce fálico (el enterarse de haber perdido un hijo lo posiciona en una angustia que ubica lo que la película esconde y que es aquello que interviene en todo coito, ubicado en su horizonte: un hijo como promesa); pero también interviene como brújula un Otro goce localizado en su madre o en Fred, a quienes Laurence se dirige buscando respuestas. Diana Nicoletti puntúa en su escrito los efectos de esta posición de Laurence en sus allegados.
El campo que venimos delineando no se contenta pues con enmarcarse del lado en donde el almenosuno que dice no, (difícilmente situable en el mundo de Laurence) hace posible el paratodo, puesto que ese almenosuno, lugar de lo necesario en el campo freudiano ocupado por el Lider o el Ideal, se encuentra ahora causado por un elemento que no responde a los criterios establecidos, un elemento inasimilable, contingente, no azaroso. El campo pues, se modifica. En Laurence ese elemento contingente, causa de su transformación estructura un deseo que se distingue así, de todo deseo de algo. Fred manifiesta permanentemente un deseo de algo, y desde allí habla. Pero en Laurence es más bien un deseo de otra cosa, salvo cuando claudica: Laurence Anyways es el nombre de esa claudicación, porque “ser como sea” siempre es algo, aunque no se sepa qué. “Otra cosa”, en cambio, subraya el valor de lo contingente, agujerea el almenosuno, lo establece causado por lo contingente: Laurence no nació paraser (uno, hombre o algo). Lo que nos convoca a la pregunta sobre el armado del campo, pues este paraser entonces oculta el núcleo contingente de lo necesario.

A continuación se encuentran los escritos presentados por Mariana Garfinkel y Diana Nicoletti.
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