Abril, 2012
La propuesta está basada en la proyección con debate del documental de Adam Curtis "Máquinas de felicidad" que encabeza una tetralogía: "El siglo del Yo"
Hay dos temáticas al
menos que surgen en el debate, a saber:
- El documental aporta
dos armados, a comienzo del siglo XX, a cada lado del Atlántico, de lo que podríamos
denominar la masa social organizada en un mundo con ideales capitalistas y
democráticos. El campo freudiano – aquel que se despeja por ejemplo de un texto
como “Psicologia de las masas y análisis del yo”- no es ajeno a ninguno de
estos dos armados.Para nada ajeno a la
interpretación freudiana, en Europa triunfa la postulación del líder como el
orientador de la masa desocupada. Joseph Goebbels apenas tuvo que encender la
mecha de “sangre y tierra” para que la multitud explotara enardecida buscando
refugio en un Führer. Parece que
siempre tuvo un ojo puesto a lo que sucedía del otro lado del Atlantico donde, y
desde la visión organizativa de un pariente político de Sigmund Freud, Edward Bernays,
el armado es sutilmente diferente. Bernays, quien postula en su escrito “Propaganda”
de 1928 que: “A menudo, nuestros gobernantes invisibles no conocen la identidad
de sus iguales en este gabinete en la sombra.” Este postulado de un gobierno
invisible, inserto en la malla gubernamental se postula como lo necesario para
todo gobierno democrático. Para Bernays quien ocupa el lugar de líder tiene éste
nombre: corporación. Y si nos guiamos de los dichos de su hija, lo que corresponde
ubicar en el lugar de la masa para Bernays son los estúpidos.Ubicando las cosas de
esta forma podemos despejar una diferencia, aunque no de estructura, en lo que
denominamos un campo freudiano: la dupla lider-masa y la dupla corporación-estúpidos,
son dos modos de ubicar el almenosuno que se posiciona en un lugar de excepción,
a cargo del acto soberano, y de ubicar el paratodos que, en un plano de
igualdad, fraternidad, equidad… no deja de instalarse en un plano legal. En este contexto
aparece la pregunta por el prójimo. Está claro que un prójimo no puede
encontrar su lugar en el paratodos de la masa organizada. No tan claro resulta
ubicarlo del lado del almenosuno. ¿dónde entonces, cuál es el lugar del prójimo?
Es una pregunta de incumbencias ética, política y teológica.
- El documental a su vez
nos orienta en el desarrollo de un mercado que no es ajeno, aunque no sea desde
el punto de vista de la producción o del consumo, a una teoría del deseo. Si
volvemos a Bernays que se ocupó bastante de este asunto, “la nueva propaganda
sirve para focalizar y satisfacer los deseos de las masas”, “la gran mayoría de
los pensamientos y acciones del hombre son sustitutos compensatorios de deseos
que éste se ha visto obligado a reprimir.” Esta teoría basada en el psicoanálisis
desplaza a la del “viejo propagandista que basaba su trabajo en una psicología
de las reacciones de corte mecanicista, antaño de moda en nuestras
universidades.” Así, el acento se corre de la idea de la necesidad hacia una
modificación en la concepción de la demanda: “En consecuencia, si a principios
del siglo XIX la demanda creaba la oferta en el seno de un sistema de
producción dominado por la artesanía o la producción a pequeña escala, hoy en
día la oferta no puede quedarse de brazos cruzados y debe intentar crear la
demanda correspondiente.” Esa demanda puede enunciarse como: Deseo de algo. Pero
entonces, cuando el deseo no es próximo a una demanda ¿también se lo puede
postular como: deseo de algo?
Entre la pregunta por
el prójimo que se deduce y la pregunta por el deseo, el debate procura una
puesta en forma de los argumentos que van surgiendo y es por allí que se
intentará continuar.