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12,2016

Jornadas UP

En el año transcurrido algunos de los participantes fueron invitados a exponer y conversar en las dos Jornadas que Isabel García y la Universidad de Palermo propusieron bajo el titulo "A la lettre"
A continuación están los vínculos para acceder a la lectura de las presentaciones de Mariana Garfinkel (Duras/Pizarnik), Diego Yaiche (Alegato contra el mentalismo) y Jorge Tarela (Contingencia trans)











08,2016

Las reuniones toman como referente la película “El abrazo de la Serpiente”
La conversación se orienta desde una primera sentencia: la ciencia no tiene soporte material. En contraste se dice que una lengua no nace ni muere, esto debería localizar algo.



Surgen las figuras de la película “El abrazo de la serpiente”: El Chullachaqui o la cáscara vacía.
Lo artificial: la plantación surrealista de las Yakrunas (flores medicinales) en el patio trasero de los deshechos de la colonización. Se dice de las flores que de ser intervenidas por el hombre ya no conservarán su poder, que deben ser silvestres. Que esas, las del patio trasero, son otras. Ese otro de la colonización se le presenta a Karamakate más siniestro que nunca.
Los exploradores: que arriban para romper con la hegemonía de la soledad del indígena exiliado de su tribu, Karamakate. A la declaración del explorador blanco que está muriendo y dice “no puedo soñar” hay repuestas, en el sueño se resuelve la cosa, el sueño dice algo para escuchar. En el  abrazo sinuoso del sueño que porta un saber freudiano, autobiográfico (pero sin auto ni bios) en donde el que sueña “gobierna prestado” y “el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte”. ¿Dónde es el reino del hablante? Un intento en el sueño de la muerte, responderá el poeta. Y ese ser no ontológico del sueño que ninguno entiende, según Calderón. Frenesí y ficción, el despertar blanco y negro, donde debe encontrarse el bien mayor que es pequeño.
Las referencias a El abrazo de la serpiente, hacen siembra sin imagen. La forma más evolucionada de la vida reptilar suelta a su presa no por asfixia sino porque siente la culminación misma del latido de su objeto. Ese saber es nombrado así, Abrazo de la serpiente. Ni en ausencia ni en efigie. 

Karmakate, el indígena, él solo, se niega a practicar su cura hasta que observa que el arribante porta una marca de los suyos, una figura del linaje, un rasgo. ¿Qué es todo esto? ¿Por qué se lanzaría a un recorrido sin garantías con el arribante? Porque ése es quien porta algo de lo que no se sabe qué efecto tiene en el otro, en cada uno-otro. El supuesto analista aloja el pedido del otro, queda orientado por esa presencia de algo en ese que es lo propio. Pro-privo, a favor de lo privado, acto que retira de lo público, lo hace singular, particular. ¿Cómo trabajar la frase deseo del analista sin que sea una clave repetida y desgastada? El deseo del analista ya no recuerda. ¿Existen figuras de la retórica psicoanalítica? Si el olvido es un saber que no se sabe, y eso orienta, no podrían fijarse de esa manera los significantes que aluden a la práctica. Si esa práctica aloja un ni vivo ni muerto, si cada practicante podría contar con su chulachaqui, si la función de escucha no se denomina como poseedora de recuerdos, tiempo ni historia. Entonces el deseo del analista ya no recuerda, saca algo del cono de lo público y lo vuelve a su esfera de sombra, privada, singular, particular, primera. El a, intermitencia pulsátil de esa clase de soledad. El análisis sirve para situar, no para decidir, los curanderos se hacen a un lado en la gastronomía esencial que porta la Yakruna. Cuando ese Chulachaqui suelte su cáscara ¿Qué queda? ¿Cómo se sostiene un saber no sabido? Si es no sabido no es saber, entonces no se sostiene, se orienta, se sitúa, no hace más que soltar su cáscara, olvidar.


Los elementos de “El abrazo de la serpiente” se combinan a modo de narrar sobre una práctica no escrita: del explorador que rompe una clase de hegemonía (¿la de la soledad? ¿la de la paranoia (infinita neurosis de lo que siempre sabe)?) la del chulachaqui que deberá soltar su cáscara y la de la flor surrealista llamada Yakruna, que adviene artificial al ser tocada por la colonización del lenguaje. Será preciso buscarla lejos, última, desmayada en los albores del desierto del habla. 
Archivo de referencia

03,2016

En esta primera reunión del año nos convocó un texto producto de una serie de mails en donde se retomaban algunos considerandos abiertos los años anteriores. La contingencia y su relación con el decir es lo que está en cuestión. Se propone el debate en torno al film Irrational man, de W Allen, y Mariana Garfinkel orienta con un texto escrito que añadimos junto al emailando.


El azar aleja de lo contingente, (configura un real serio que difiere del real imposible) mientras que lo contingente no sólo articula con el decir, son dos datos de partida para esta nueva vuelta que nos convoca este año.


Emailando...
Irrational Man. Mariana Garfinkel

9,2015

En esta reunión tomó la palabra Mariana Garfinkel refiriendo una propuesta de lectura al film Lore del 2012 de la directora Cate Shortland. 



La deriva de la conversación venidera conduce entre otros temas a una consideración sobre el fin de toda ficción, allí donde se hace añicos lo poco que puede sostener a la familia como bien en un contexto de cambio de época. La figura de eso prójimo, de ese fremde, de ese "huésped que acoge fuera" al clan de hermanos ligados en torno a una función más del Falo que fálica. El complejo del prójimo no equivale al Nebenmensch en este cruce, algo en los cuerpos define un nohay que no puede contenerse en el recorrido que se traza: la piel en este film tiene una consideración particular, y eso no está escrito en guión alguno.



En archivo adjunto el texto que Mariana Garfinkel leyó en la ocasión.


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8 9, 2013


Las reuniones realizadas en los meses de agosto y septiembre tomaron como referente a “Laurence Anyways” el film de Xavier Dolan. Los nombres de los personajes centrales dan el tono a la narrativa: Laurence Alia y Fred Belard, ¿el género en disputa o, siguiendo el recorrido hasta aquí trazado: presentación de lo prójimo allí donde un semejante pone en jaque los presupuestos con los que dialoga con su Otro?
¿En qué punto de nuestro recorrido aparece Laurence Anyways? Pablo Grimoldi tomó la palabra para destacar en el comienzo –que concuerda con el final- Laurence sea como sea, o Laurence de cualquier modo. Así se orienta Laurence: “Busco una persona que entienda mi lengua y la hable. Una persona que sin ser un paria cuestione no sólo los derechos y el valor de los marginados, sino también, de las personas que dicen ser normales”. Laurence no está hecho para ser un hombre, para ser uno, ¿un paraser? Comienzo de su transformación con el apoyo condicionado de Fred, su amante, su modelo pero también quien decide unilateralmente interrumpir un embarazo para luego alejarse con quien supone podrá alojarla y darle un hijo. ¿Fred es inubicable para Laurence, nunca está allí donde la pretende encontrar?
Los referentes cuestionados del llamado “orden simbólico” a saber en la ocasión, el ítem del sexo y el género de cada quien, son considerandos que en la discusión destacan su actualidad. Por ejemplo: ¿Se deja la casilla vacía “hombre/mujer” a la espera de una decisión, tomándose la decisión de cada quien como válida? Entonces no hay Otro genérico, hay Otro pero para cada hablante. Discusión en donde la varidad –verdad/variedad en su relación con lo contingente- pone en entredicho, en causa, a todo relato, toda historia, toda narrativa.
Mariana Garfinkel presentó un fantasma en Laurence: Permanecer sumergido aguantando la respiración. Es una presentación escópica aunque también domina en esa escena el aire, ese aire del que Laurence pregunta si es importante para los pulmones. En Laurence la contingencia está ligada a un objeto mirada/aire. Sumergirse tal como lo dice el fantasma, es una forma de des-aparecer ante la mirada/aire del Otro. Toda la película trabaja la mirada sobre Laurence, esa mirada domina como el aire que respira. ¿Esa mirada/aire es el equivalente del peluquín de "Equilibrium" cada vez que ésta interviene? ¿Pero cuándo Laurence la toma en serio? Acaso su transformación, su amoroso "busco a alguien que hable miLengua", ¿no se orienta desde esa mirada/aire, no es esa mirada/aire el agente, la causa de su deseo? El prójimo Laurence se construye con la mirada/aire, salvo cuando interviene un goce fálico (el enterarse de haber perdido un hijo lo posiciona en una angustia que ubica lo que la película esconde y que es aquello que interviene en todo coito, ubicado en su horizonte: un hijo como promesa); pero también interviene como brújula un Otro goce localizado en su madre o en Fred, a quienes Laurence se dirige buscando respuestas. Diana Nicoletti puntúa en su escrito los efectos de esta posición de Laurence en sus allegados.
El campo que venimos delineando no se contenta pues con enmarcarse del lado en donde el almenosuno que dice no, (difícilmente situable en el mundo de Laurence) hace posible el paratodo, puesto que ese almenosuno, lugar de lo necesario en el campo freudiano ocupado por el Lider o el Ideal, se encuentra ahora causado por un elemento que no responde a los criterios establecidos, un elemento inasimilable, contingente, no azaroso. El campo pues, se modifica. En Laurence ese elemento contingente, causa de su transformación estructura un deseo que se distingue así, de todo deseo de algo. Fred manifiesta permanentemente un deseo de algo, y desde allí habla. Pero en Laurence es más bien un deseo de otra cosa, salvo cuando claudica: Laurence Anyways es el nombre de esa claudicación, porque “ser como sea” siempre es algo, aunque no se sepa qué. “Otra cosa”, en cambio, subraya el valor de lo contingente, agujerea el almenosuno, lo establece causado por lo contingente: Laurence no nació paraser (uno, hombre o algo). Lo que nos convoca a la pregunta sobre el armado del campo, pues este paraser entonces oculta el núcleo contingente de lo necesario.

A continuación se encuentran los escritos presentados por Mariana Garfinkel y Diana Nicoletti.
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