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04, 2013



Primera reunión realizada en Ciudad de Buenos Aires —en el Espacio Cultural Urbano—, donde es retomada la presentación del corto Equilibrium de Steven Soderbergh, a la manera de una segunda vuelta, subrayando la hipótesis que se deja leer en la reunión “11,2012”. Allí este corto es tomado como una objeción al sueño que Edward Bernays nos propone, sueño cuyas coordenadas se encuentran desarrolladas en el documental “Máquinas de felicidad”. Objeción que ahora planteamos en estos términos: ¿Qué lugar tiene un acontecimiento banal en el mundo Bernaysiano, un acontecimiento tal como que alguien se presente con un peluquín y dispuesto a no escuchar ningún comentario al respecto? Cómo situar eso que no tiene lugar y qué efectos produce en ese mundo o en ese sueño de Bernays: este es el punto de vista o perpectiva que el corto Equilibrium muestra.
Si recordamos el tratamiento que da A. Curtis en su documental a la idea publicitaria que Bernays propone en base a la demanda de aumentar las ventas de cigarrillos, para el caso la de incorporar a las mujeres a dicho mercado, podemos precisar que en primer lugar se trata de generar un acontecimiento que propague la noticia, generando la expectativa de un “algo ocurrirá”, eligiendo el lugar apropiado, a los actores indicados, y al medio de recepción pertinente, el periodístico, para esparcir la noticia así creada. A partir de la cual lo anterior, como aquello que ocurría y ya no debe ocurrir, se vuelve caduco en la promoción de sus efectos, considerados así –después de este acontecimiento publicitado- como deseos anteriormente contrariados o tabúes. Es destacable que, para que la cosa funcione, se torna necesario el adosado de una frase slogan, que en esa ocasión fue “antorchas de libertad”.
Es el segundo sueño que aparece en el corto Equilibrium, el destacado en blanco y negro, es aquel que conlleva la virtud de señalar una recurrencia, puesto que es un sueño donde “se habla” del sueño, para luego volver a soñar el sueño del cual se habla: el sueño de la mujer. En este segundo sueño, que abre a la recurrencia, el interpretante-analista, mientras no deja de atender sus asuntos propios a través de la ventana, reacciona firmemente ante el posible “in fraganti” del ver del soñante, lo que nos da la pista de que en lo “no visto” algo se escamotea, sea porque no es debido o porque es imposible. Hay en ello similitud respecto de la posición del soñante en lo que concierne al timbre del primer sueño: en ese ruido o en aquella mirada hay un real en juego.
Es apreciable que, cuando le es solicitado al soñante dirigirse hacia el bolso o cartera, ese objeto mencionado entre líneas al modo de una glosa en el texto del sueño, el soñante se detiene y tiende a reaccionar –límite a la hipnosis-,  y es entonces el interpretante-analista el que cambia la estrategia induciendo al soñante a pensar en su trabajo, en los venerados intereses que en ello lo preocupan –aquí es donde se acentúa el valor de la frase: a su vida le falta algo. Así el teléfono del primer sueño entra en consonancia con el despertador, y de ello surge, entonces, la buena idea: lo automático. El problema trastoca así en solución.
Es ese sonido ubicado en el límite del despertar lo que queda entendido como un llamado, algo del orden invocante que, en su juntura con la demanda, hace entrar lo que será tomado como un significado, como una noticia dirigida al interesado, como una respuesta en clave. Pero para que esto pueda conformase como una buena idea, hace falta el correspondiente slogan: el despertador de tus sueños. Es así como queda enlazada al sueño Bernaysano, mediante un slogan metafórico la demanda “a tu mundo le falta algo. En ese hallazgo tranquilizador, equilibrante, el soñante por su fatiga vuelve al dormir para encontrase otra vez con su sueño, pero que ahora muestra una modificación: el soñante halla en el espejo la mirada que se corresponde con su imagen, y ello donde pretendía encontrar una identidad, un algo.
Así la respuesta Bernaysana es aquella que triunfa apostando a la metáfora, metáfora que sitúa y establece el equilibrium del sujeto que así acontece, sujeto que en términos de Bernays remite siempre al estúpido, es decir, al sujeto del estupor. Preguntamos entonces: ¿La metáfora despierta o adormece, libera o aliena? ¿Los objetos que hemos situado -a saber, la mirada que se escamotea, el timbre-despertador, el peluquín, el fuego iluminista, el aire que aspira la libertad del fumador- son deseables? ¿La metáfora equilibradora, plus mediante en su efecto, en qué estatuto considera a dichos objetos, según cual instancia?

06,2012

La propuesta está basada en la proyección con debate del corto Equilibrium del director Steven Soderbergh, que se localiza en la trilogía Eros, película del año 2004.





La arquitectura del corto presenta la reproducción de un sueño, y luego otro sueño que incluye el primer sueño en la forma de un sueño en el sueño. El tema a considerar en este segundo sueño es el señalamiento que hace el soñante sobre un accidente acontecido en la víspera: un allegado conocido se presenta con un peluquín y solicita que no se realice comentario alguno sobre dicho cambio. Este acontecimiento –cuya existencia roza lo banal, lo apenas perceptible según el mundo que “Maquinas de felicidad” describe- produce en el soñante: una pérdida del equilibrio, angustia, ese sueño recurrente, inhibición para resolver un pedido solicitado a su estudio de ideas comerciales.
El debate se sostiene en torno a ese peluquín, en la descripción del mismo “Como un animal del bosque, asesinado, y puesto de adorno en la cabeza”. Es una verdadera objeción que se ubica como el productor causante de un supuesto malestar en la cotidianidad  Lo proponemos como una primera aproximación a una situación de projimidad, es decir, allí por donde surge el valor del encuentro con un prójimo haciendo mella a una política, a una ética, a una teología, a un psicoanálisis. Surge en este contexto el debate incluido en “El prójimo. Tres indagaciones en teología política”.
En el arco desplegado entre el almenosuno como excepción necesaria para todo acto soberano y entre lo inhumano no sacro que impide todo sacrificio posible, la projimidad se ubica pero sin alojarse. ¿Qué deseo, entendido sumariamente como deseo de algo, podría contener en su variable al prójimo? ¿El prójimo, entonces, se ubica del lado de la causa del deseo de algo?

Escrito propuesto a la consideración:
Sentido, saber y sujeto: Posiciones del ser en Equilibrium de Jorge Tarela.

05, 2012

Abril, 2012

La propuesta está basada en la proyección con debate del documental de Adam Curtis "Máquinas de felicidad" que encabeza una tetralogía: "El siglo del Yo"



Hay dos temáticas al menos que surgen en el debate, a saber:

  • El documental aporta dos armados, a comienzo del siglo XX, a cada lado del Atlántico, de lo que podríamos denominar la masa social organizada en un mundo con ideales capitalistas y democráticos. El campo freudiano – aquel que se despeja por ejemplo de un texto como “Psicologia de las masas y análisis del yo”- no es ajeno a ninguno de estos dos armados.Para nada ajeno a la interpretación freudiana, en Europa triunfa la postulación del líder como el orientador de la masa desocupada. Joseph Goebbels apenas tuvo que encender la mecha de “sangre y tierra” para que la multitud explotara enardecida buscando refugio en un Führer. Parece que siempre tuvo un ojo puesto a lo que sucedía del otro lado del Atlantico donde, y desde la visión organizativa de un pariente político de Sigmund Freud, Edward Bernays, el armado es sutilmente diferente. Bernays, quien postula en su escrito “Propaganda” de 1928 que: “A menudo, nuestros gobernantes invisibles no conocen la identidad de sus iguales en este gabinete en la sombra.” Este postulado de un gobierno invisible, inserto en la malla gubernamental se postula como lo necesario para todo gobierno democrático. Para Bernays quien ocupa el lugar de líder tiene éste nombre: corporación. Y si nos guiamos de los dichos de su hija, lo que corresponde ubicar en el lugar de la masa para Bernays son los estúpidos.Ubicando las cosas de esta forma podemos despejar una diferencia, aunque no de estructura, en lo que denominamos un campo freudiano: la dupla lider-masa y la dupla corporación-estúpidos, son dos modos de ubicar el almenosuno que se posiciona en un lugar de excepción, a cargo del acto soberano, y de ubicar el paratodos que, en un plano de igualdad, fraternidad, equidad… no deja de instalarse en un plano legal. En este contexto aparece la pregunta por el prójimo. Está claro que un prójimo no puede encontrar su lugar en el paratodos de la masa organizada. No tan claro resulta ubicarlo del lado del almenosuno. ¿dónde entonces, cuál es el lugar del prójimo? Es una pregunta de incumbencias ética, política y teológica.

  • El documental a su vez nos orienta en el desarrollo de un mercado que no es ajeno, aunque no sea desde el punto de vista de la producción o del consumo, a una teoría del deseo. Si volvemos a Bernays que se ocupó bastante de este asunto, “la nueva propaganda sirve para focalizar y satisfacer los deseos de las masas”, “la gran mayoría de los pensamientos y acciones del hombre son sustitutos compensatorios de deseos que éste se ha visto obligado a reprimir.” Esta teoría basada en el psicoanálisis desplaza a la del “viejo propagandista que basaba su trabajo en una psicología de las reacciones de corte mecanicista, antaño de moda en nuestras universidades.” Así, el acento se corre de la idea de la necesidad hacia una modificación en la concepción de la demanda: “En consecuencia, si a principios del siglo XIX la demanda creaba la oferta en el seno de un sistema de producción dominado por la artesanía o la producción a pequeña escala, hoy en día la oferta no puede quedarse de brazos cruzados y debe intentar crear la demanda correspondiente.” Esa demanda puede enunciarse como: Deseo de algo. Pero entonces, cuando el deseo no es próximo a una demanda ¿también se lo puede postular como: deseo de algo?

Entre la pregunta por el prójimo que se deduce y la pregunta por el deseo, el debate procura una puesta en forma de los argumentos que van surgiendo y es por allí que se intentará continuar.