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10,2012


Con miras a dilucidar la entrada en uso y su posterior función discursiva, esta reunión a cargo de Guillermo Diaz permitió una aproximación a los términos Unwelt e Innewelt, ambos presentes en la obra del Barón Jakob Johann von Uexküll (1864-1944). 




Este biólogo alemán, pionero de la etología post-darwiniana, desarrolló sus investigaciones de modo contemporáneo a las de la física cuántica y las vanguardias en arte. De cuño kantiano, su pensamiento compartió con los tópicos anteriores el gesto de abandonar la perspectiva antropocéntrica en lo que a las ciencias de la vida respecta, y ello en pos de una “deshumanización de la imagen de la naturaleza”. Quizás por ello su obra interesó, e influyó, tempranamente a Husserl y a Heidegger, y sus investigaciones fueron retomadas luego, entre otros autores, por Delueze y Agamben.


La referencia fuente para abordar las concepciones del espacio de lo viviente en la obra de Jacob von Uexküll, es su trabajo titulado Umwelt und Innenwelt der Tiere, publicado en español como “Ideas para una concepción biológica del mundo” (Espasa Calpe, Madrid, 1922). Allí queda postulado que, a diferencia de la teorización británica darwiniana dominante en su época, el mundo-entorno que habita cada especie, el Unwelt que le es propio, constituido como ambiente de percepción, se halla excluido e incomunicado de los demás Unwelt de las otras especies, sin que por ello dejen de mantener diferentes grados de relación entre sí. A su vez el innewelt, presentado también como forma y parte del espacio del viviente, releva una zona de acoplamiento disjunto respecto al ambiente de percepción, al modo de una paradójica interioridad externa, un afuera interior al umwelt. (¿No resuena aquí el eco del ni dentro, ni fuera, que se localiza en el armado del complejo del prójimo en Freud o en el complejo de intrusión de Lacan).
No sin alguna teología de fondo que deslumbra a von Uexküll, por la cual la multiplicidad de mundos, unidades funcionales cerradas en sí mismas, se hallan armoniosamente articuladas entre sí como “una gran  partitura de la Obra Musical que es la Naturaleza” y “conforme a plan” (Planmäßigkeit), el Barón denuncia la ilusión que sería considerar que los seres vivientes compartan un espacio Mismo y Uno. Así también para con los sucesos que en cada Unwelt pudieran acontecer, sería ilusorio, nos dice, pretender que ocurriesen en un mismo tiempo universal.




Otro texto considerado para la ocasión fue “Lo Abierto. El hombre y el animal” de Giorgio Agamben.
Con los términos así introducidos y los autores citados, queda planteado el interés acerca de los modos de constitución del espacio de percepción del viviente -¿hombre, animal?-, algo que ésta reunión deja abierto a futuros textos y debates.


09,2012

¿Freud con Schmitt?




En esta reunión se contó con la disertación de Luis M. Carrizo sobre la vida y obra de Carl Schmitt.
Hay un punto de arranque posible para este debate Schmitt-Freud: la facultad de decidir, el juicio de discernimiento. Schmitt sugiere dos apoyos para la construcción de una política, y estos apoyos son de raigambre teológicos. El primero está basado en la necesidad de un acto de excepción para la preservación del campo político. El segundo está basado en la distinción amigo-enemigo, distinción que posibilita las bases del mundo político.
Es sobre este segundo apoyo que los interlocutores de Schmitt han planteado sus objeciones, en general alimentadas por la contemporaneidad de los acontecimientos. Así un Walter Benjamin tomará en la idea de redención, una interrupción de una totalidad que así se propone como falsa. Un Franz Rosenzweig apelará a la dimensión del trípode, creación-revelación-redención para situar todo milagro del acto soberano como interrupción de la excepción. Un Theodor Adorno que insistirá en la no existencia del prójimo como efecto de esa posibilidad, cuyo paradigma localizará en el prójimo muerto de Kierkegaard como ideal de amor. Una Hanna Arendt que podrá pensar al totalitarismo como creación dependiente del distanciamiento hasta la ajenidad con el prójimo. Hasta un Giorgio Agamben, más recientemente, que postulará una lógica de lo abierto para considerar una opción distintiva al paratodo del amigo-enemigo.
Pero ¿no se ubica en el germen de esta discusión aquello que Freud subrayó desde el inicio de sus trabajos como núcleo, en un complejo que llamó del Nebenmensch, y que no dejó de señalar a lo largo de toda su obra. Algo así como una opacidad en el campo, una cosa del mundo, que fue despejando incluso en el esquema que se ubica en su texto sobre el "...análisis del yo"?