Mostrando entradas con la etiqueta Rosenzweig Franz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rosenzweig Franz. Mostrar todas las entradas

4, 2014

Un fragmento del film “La hora del Lobo” (Vargtimmen) del director Ingmar Bergman, en el marco de lo que situamos como Niquilación, nos permitió debatir sobre las diferencias propuestas en esos dos tipos de argumentaciones que el personaje central del film nos hace escuchar y ver, no sin la mirada del director.
En la primera, basada en un esfuerzo al olvido, la existencia del kakón es un contrasentido traumático, un imposible de olvidar, un cuerpo afectado significantemente. En la segunda, foco de atención en el debate, la postulación de lo prójimo da paso a convalidar una perspectiva aniquilante, una marca incorpórea, un relato inolvidable.
Entoces: Donde la niquilación como operación se constata, sus efectos aparecen en el orden de lo familiar como siniestros, ominosos y repetitivos. Donde dicha operación por sus efectos no se constata (el ahora o el aquí hegelianos de la certeza sensible no tienen allí lugar), aparece un valor para la inexistencia, ya no como negación de la existencia, ya no un resto real rechazado de lo simbólico. Aquí una juntura real-imaginario tiene peso por sí. No tenemos equivalencia (¿cuántos azotes…?), no hay lugar o tiempo para ubicar. La distancia goce-deseo (mediadas por la angustia o el amor) se desvanece.



Retomamos a Rosenzweig: Este autor plantea que una teología no puede perder su dimensión inhumana articuladas en el trípode Creación, Revelación y Redención, formas del milagro, dimensiones del signo, que al no romper con ley alguna inauguran un necesario, signo que no es entendido como un pensamiento testimonial y moral, bello o verdadero. Por ejemplo: El milagro como signo sin más allá. Formación de excitación y tensión significante a ser discernida en tanto índice de inexistencia, no identitaria. Lo que crea la creación, por ende, padece de una falta de ser. “La existencia está necesitada de ser, puesto que lo que falta a la existencia es el ser, el ser universal… su creaturidad urge bajo las alas del ser” Rosenzweig con Freud: hay en lo primordial cierta concordancia entre lo necesario y lo contingente. El valor de la contingencia fundando lo necesario, un nuevo necesario no absoluto en su novedad.

09,2012

¿Freud con Schmitt?




En esta reunión se contó con la disertación de Luis M. Carrizo sobre la vida y obra de Carl Schmitt.
Hay un punto de arranque posible para este debate Schmitt-Freud: la facultad de decidir, el juicio de discernimiento. Schmitt sugiere dos apoyos para la construcción de una política, y estos apoyos son de raigambre teológicos. El primero está basado en la necesidad de un acto de excepción para la preservación del campo político. El segundo está basado en la distinción amigo-enemigo, distinción que posibilita las bases del mundo político.
Es sobre este segundo apoyo que los interlocutores de Schmitt han planteado sus objeciones, en general alimentadas por la contemporaneidad de los acontecimientos. Así un Walter Benjamin tomará en la idea de redención, una interrupción de una totalidad que así se propone como falsa. Un Franz Rosenzweig apelará a la dimensión del trípode, creación-revelación-redención para situar todo milagro del acto soberano como interrupción de la excepción. Un Theodor Adorno que insistirá en la no existencia del prójimo como efecto de esa posibilidad, cuyo paradigma localizará en el prójimo muerto de Kierkegaard como ideal de amor. Una Hanna Arendt que podrá pensar al totalitarismo como creación dependiente del distanciamiento hasta la ajenidad con el prójimo. Hasta un Giorgio Agamben, más recientemente, que postulará una lógica de lo abierto para considerar una opción distintiva al paratodo del amigo-enemigo.
Pero ¿no se ubica en el germen de esta discusión aquello que Freud subrayó desde el inicio de sus trabajos como núcleo, en un complejo que llamó del Nebenmensch, y que no dejó de señalar a lo largo de toda su obra. Algo así como una opacidad en el campo, una cosa del mundo, que fue despejando incluso en el esquema que se ubica en su texto sobre el "...análisis del yo"?