4, 2014 UP

En el ciclo “Conversaciones à la lettre”, en la Universidad de Palermo, ciclo que coordina Isabel García, Guillermo Díaz toma la palabra para referirse a la ubicación de dos planteos que recortarse pueden de “Maquinas de felicidad”, el documental de Adam Smith que se proyectó en esa oportunidad.


El poder ubicar una operación como la que lleva a cabo Bernays en un campo que damos a llamar freudiano, tal como se explicita en el texto “Psicología de las masas…” y que conlleva toda la discusión iniciada por C. Smith con su estado de excepción -y seguidas por tantos en el siglo xx- le permite al disertante considerar las visibilidad de los signos y el orden de las metáforas, es decir, preguntar cuál es el orden simbólico en función y el real que despeja. Por ejemplo: ¿Acaso existían mujeres fumadoras antes del brillo metafórico de “Antorchas de libertad”, mujeres que sí tenían lo que después de la operación les faltará? Si el deseo es deseo de algo (que el deseante no sabe) y que su Otro le interpreta mediante la demanda disipada en el slogan, queda pendiente una discusión Lacan-Bernays  cuyo tema es el deseo de otra cosa, antecendentes de la Cosa-Ding, y de una causa para el deseo.
Hay una topología y distintas dimensiones en juego. Desde Freud y su Nebenmensh (lo de al lado, temática espacial) lo prójimo aparece por fuera de todo semejante y de todo deseo en la medida que éste no escapa al campo del lenguaje, ubicándose en los intersticios. Desde Freud, pero nos anoticiamos que también Lacan en su ubicación como intruso-semejante ( cf. en el texto “Los complejos familiares en la formación del individuo”, incumbencias del complejo de intrusión).
Dos preguntas entonces son relanzadas a la conversación:
1-)      ¿La política está expurgada de la teología? (pero también esta pregunta vale para la lógica, la filosofía, la psicología y hasta para el psicoanálisis) Se destaca en el documental la operatoria de Bernays por la que el Poder intenta desplazar a la Ley. Y las Corpos ¿acaso se limitan en su ejercicio a sustituir el almenosuno localizado en su función de excepción fundante del paratodos? Parece que plantear las cosas así estrechan la complejidad de este tema acuciante que sigue en expansión en nuestros días.
2-)     Si el prójimo no es el semejante ¿queda por ello haciendo migas con el Uno de la excepción? Cuando no hay equilibrio por complemento queda compensado el sistema con un desequilibrio del suplemento? Se le escapa a la operación Bernays la ley de la entropía que enuncia que hay siempre un resto que es inasimilable a todo sistema cerrado, resto que el mismo sistema genera? Qué sucede con este resto y en qué, las figuras de lo prójimo, nos anotician de esta eventualidad. Freud no hace este tratamiento en un texto como “Lo siniestro”, en donde lo familiar engloba lo no semejante como su negación antitética. Sin embargo en el esquema de “Psicología de la masas…” sitúa un objeto, que llama exterior, y que no se corresponde con la línea de lo semejante que hace masa.

Se cierra que una conversación en donde varios de los presentes formulan sus apreciaciones y que tal vez una pronta filmación o desgravación nos permita valorizar.

3, 2014

En esta primera reunión del año damos comienzo a lo que situamos como la tercera vuelta.
Ubicamos temas que hacen a la continuidad de lo “trans” en conjunción con la temática de lo  contingente. ¿Qué causa al decir? Por el lado del discurso ubicar estructuralmente el lado del agente con sus dos lugares: causa y verdad, nos da opción a la complejización de dicha causa. Pero a su vez, la lectura de parte de esa clase inagural del Seminario de Lacan …ou pire del 8/12/1971,  nos ubica frente a dos modalidades del goce, el ligado al significante o a una ausencia. Es por allí que Lacan diferencia esa vez, al error del equívoco.
Lo nivivonimuerto, ahora como figura de lo prójimo, nos remite a nuevas configuraciones e interrogantes. El tratamiento de Gilbert Simondon no por los bordes sino por el medio ¿son avances a lo necesario en el núcleo del pensamiento dialéctico, allí donde lo contingente renace en el corazón mismo de eso necesario?



Se trata del decir en la medida en que es pujado y algún saber allí se descoloca. Que el a en el discurso llamado por Lacan “del psicoanalista” genere una relación de imposibilidad, es el reverso mismo de la relación de impotencia que genera -en el discurso “del amo”- la producción del a como resto de la operatoria discursiva.


Esta forma de ubicar el planteo tal vez nos permita diferenciar en cada figura de lo prójimo el brillo o la opacidad de lo contingente.

11, 2013

En esta última reunión del año se propició una introducción a la contingencia, en relación a los diversos temas presentados hasta ahora. Un fragmento del film “La hora del Lobo” (Vargtimmen) del director  Ingmar Bergman propició el debate y un texto de Jorge Tarela el marco a la discusión.

Dejamos presentes los enlaces a dichos documentos propiciando la continuación de dicho debate.

La Niquilación. Jorge Tarela.
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10, 2013



Esta reunión contó con la participación de Gabriela Avigliano, psicoanalista invitada, quien en atención a la actualidad de nuestra conversación, desplegó tramos de la entrevista que mantuvo con Maiamar Abrodos, actriz transexualista. El interés por escuchar acerca de la experiencia trans motivó a Gabriela −tal como lo hizo saber− a tomar contacto y efectivizar el encuentro con Maiamar. Destaquemos la saludable deriva de dicho interés para con el decir de la experiencia, como rasgo por el cual, en esta ocasión, el decir de Maiamar se abrió paso en una escucha ampliada.
En el transcurso de este pasaje, Gabriela puso en mención la manifestación de aquello que fue sentido como no vivo formando parte de un cuerpo como malestar. Con cierta sorpresa situamos que ello conversaba, en anterioridad, con lo que hubimos presentado  aquí como Corte de Apeles: trazo de un corte intersticial, que espacializa la constitución binaria del campo del dos. En el pasaje del relato -recibido por la entrevistadora para luego transmitirlo- quedó de manifiesto el decir de la experiencia para con una parte de sí vivida como propia y ajena a la vez, como un sentido impropio. Algo cuya presencia, vaciada de valor de uso y de intercambio, resta enquistado en el sentir. Aquello que, según lo posterior del relato mismo, impedía el acceso al sujeto de derecho, a constituir una identidad plena. Lo sentido como no vivo, es algo inasimilable, un error que se torna en factor letal. A su vez es lo que podemos situar como no muerto, dado que su función de agente es, en el relato, lo que orientó la acción que conlleva el gesto trans.


A diferencia con esto, leíamos en Laurence Anyways (ver entradas anteriores) que la travesía iniciada por Laurence presenta el trazado de un sujeto que conlleva como antecedencia un indecidible que lo conduce al amor llamado sexual. Es en pareja que Laurence se topa con lo letal, por donde le retorna la fantasía de desaparición, a partir de lo cual se da inicio a la transformación. Algo quedará encallado, enlazando un cuerpo con ese punto de indecidible. ¿Se trata en esas experiencias de distintos modos, intentos, de habitar el cuerpo correcto, adecuado, para amar y gozar…a la vez?
Es pertinente entonces poner a consideración alguna distinción entre el gesto trans y el trazado del sujeto. Así también poner en consideración el cortocircuito que se presenta entre: la denuncia de la falla de goce sostén de toda reparación, y el encuentro con lo letal alojado en los pliegues del laberinto del amor o de la angustia. Distinguir, proponemos, entre hecho y travesía.

El testimonio que Gabriela hace pasar, permite situar que el gesto trans presenta a un nuevo interpretante de la castración freudiana. El que dejando de lado la biología clásica, se ve llevado a intervenir para modificar la lógica del ser y tener, por cuyo reparto se juega el sexo como destino. ¿Qué nueva biología rige desde el agente de dicha intervención? ¿Qué teología? ¿Es el gesto trans la cifra de una corrección, la de un error de partida, procurando dar cuerpo a algún sí-mismo? Si postulamos que la intervención de la tecno-ciencia, intentando extirpar lo impropio de un tajo, hace solamente a la función de instrumento, la pregunta es aquí por el agente del cifrado. El intento, más acá de toda intención, introduce, por la falla del goce, la pregunta por la existencia que rige lo creado y la creatura. Lejos de constituir una declaración de sexo, el gesto trans parece orientarse a restablecer la proporción fallida −¿divina?– entre el dos del sexo.
En lo concerniente a la pregunta que pudiésemos formular acerca de la deriva del objetotrans −dicho como objectum- a fin de situar lo subyacente, lo ajeno al olvido, lo que resiste en exclusión interna a toda coloratura ontológica, particularmente occidentada, de la cual participa el escalpelo actual de la tecno-ciencia, así como las de-gradaciones de la paleta psi–, aquello ineliminable del sentido-no-sentido, alcanzado en  lo ni vivo ni muerto, ¿es el gesto trans el que provee la estética propicia para otro sujeto? En la travesía que inicia Laurence, ya fue dicho aquí, el logro de una estética es lo que comanda y orienta el trazado del sujeto. Hay allí entonces otra distinción a destacar.
El simple transponer un lado al otro, al modo de cómo se voltea un guante izquierdo cuando se transforma en derecho, operación que no requiere de corte alguno ¿hace a la ruptura para con un goce que, siempre en abismo, no media entre Uno y Otro, o por el contrario, reimprime la garantía de existencia de relación sexual?

Presentación escrita de Gabriela Avigliano.
Nacer con algo nivivonimuerto. De Jorge Tarela
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8 9, 2013


Las reuniones realizadas en los meses de agosto y septiembre tomaron como referente a “Laurence Anyways” el film de Xavier Dolan. Los nombres de los personajes centrales dan el tono a la narrativa: Laurence Alia y Fred Belard, ¿el género en disputa o, siguiendo el recorrido hasta aquí trazado: presentación de lo prójimo allí donde un semejante pone en jaque los presupuestos con los que dialoga con su Otro?
¿En qué punto de nuestro recorrido aparece Laurence Anyways? Pablo Grimoldi tomó la palabra para destacar en el comienzo –que concuerda con el final- Laurence sea como sea, o Laurence de cualquier modo. Así se orienta Laurence: “Busco una persona que entienda mi lengua y la hable. Una persona que sin ser un paria cuestione no sólo los derechos y el valor de los marginados, sino también, de las personas que dicen ser normales”. Laurence no está hecho para ser un hombre, para ser uno, ¿un paraser? Comienzo de su transformación con el apoyo condicionado de Fred, su amante, su modelo pero también quien decide unilateralmente interrumpir un embarazo para luego alejarse con quien supone podrá alojarla y darle un hijo. ¿Fred es inubicable para Laurence, nunca está allí donde la pretende encontrar?
Los referentes cuestionados del llamado “orden simbólico” a saber en la ocasión, el ítem del sexo y el género de cada quien, son considerandos que en la discusión destacan su actualidad. Por ejemplo: ¿Se deja la casilla vacía “hombre/mujer” a la espera de una decisión, tomándose la decisión de cada quien como válida? Entonces no hay Otro genérico, hay Otro pero para cada hablante. Discusión en donde la varidad –verdad/variedad en su relación con lo contingente- pone en entredicho, en causa, a todo relato, toda historia, toda narrativa.
Mariana Garfinkel presentó un fantasma en Laurence: Permanecer sumergido aguantando la respiración. Es una presentación escópica aunque también domina en esa escena el aire, ese aire del que Laurence pregunta si es importante para los pulmones. En Laurence la contingencia está ligada a un objeto mirada/aire. Sumergirse tal como lo dice el fantasma, es una forma de des-aparecer ante la mirada/aire del Otro. Toda la película trabaja la mirada sobre Laurence, esa mirada domina como el aire que respira. ¿Esa mirada/aire es el equivalente del peluquín de "Equilibrium" cada vez que ésta interviene? ¿Pero cuándo Laurence la toma en serio? Acaso su transformación, su amoroso "busco a alguien que hable miLengua", ¿no se orienta desde esa mirada/aire, no es esa mirada/aire el agente, la causa de su deseo? El prójimo Laurence se construye con la mirada/aire, salvo cuando interviene un goce fálico (el enterarse de haber perdido un hijo lo posiciona en una angustia que ubica lo que la película esconde y que es aquello que interviene en todo coito, ubicado en su horizonte: un hijo como promesa); pero también interviene como brújula un Otro goce localizado en su madre o en Fred, a quienes Laurence se dirige buscando respuestas. Diana Nicoletti puntúa en su escrito los efectos de esta posición de Laurence en sus allegados.
El campo que venimos delineando no se contenta pues con enmarcarse del lado en donde el almenosuno que dice no, (difícilmente situable en el mundo de Laurence) hace posible el paratodo, puesto que ese almenosuno, lugar de lo necesario en el campo freudiano ocupado por el Lider o el Ideal, se encuentra ahora causado por un elemento que no responde a los criterios establecidos, un elemento inasimilable, contingente, no azaroso. El campo pues, se modifica. En Laurence ese elemento contingente, causa de su transformación estructura un deseo que se distingue así, de todo deseo de algo. Fred manifiesta permanentemente un deseo de algo, y desde allí habla. Pero en Laurence es más bien un deseo de otra cosa, salvo cuando claudica: Laurence Anyways es el nombre de esa claudicación, porque “ser como sea” siempre es algo, aunque no se sepa qué. “Otra cosa”, en cambio, subraya el valor de lo contingente, agujerea el almenosuno, lo establece causado por lo contingente: Laurence no nació paraser (uno, hombre o algo). Lo que nos convoca a la pregunta sobre el armado del campo, pues este paraser entonces oculta el núcleo contingente de lo necesario.

A continuación se encuentran los escritos presentados por Mariana Garfinkel y Diana Nicoletti.
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9,2013



El 20 de septiembre Jorge Tarela dictó esta conferencia en la ciudad de Rosario, como parte de la serie de conferencias que el Hospital de niños de esta ciudad promociona como Curso de Salud Mental infanto-juvenil. Su título: "El lugar de lo prójimo en la orientación de las escuchas" intenta prefigurar lo que le debe como antecedencia, al armado que se va definiendo según lo expuesto en este blog.

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06 07, 2013


Tanto en esta reunión como en la anterior, distantes ambas un mes, tomó la palabra Diego Yaiche para desplegar lo que E.Jones en su biografía de S. Freud tituló “el episodio de la cocaína”. El recorrido indagó huellas apenas disimuladas en los sueños relatados por Freud, como así también destacó diversos episodios de su vida y de su morir. Aquellos años en lo que el joven Sigismund, ya médico neurólogo, daba sus primeros pasos como investigador en el Laboratorio de E. Bruke. Fue allí donde se sitúa ese primer intento de Freud por llevar adelante una investigación con estilo propio, independiente del círculo científico, solitario respecto a las tutorías, sin resguardos inhibitorios típicos de la pertenencia a las Sociedades. Este intento se apoyó en una contingencia: su encuentro con la coca. Freud inicia la tarea investigativa acerca de las propiedades de ese objeto, y lo que ello podría brindarle a la clínica médica, apoyado en la noción de neurastenia; algo que por aquel entonces se halla situado por fuera de toda lesión causal.





Sigmund Exner

La neurastenia de Sigismund y la de otros, por ejemplo la de su amigo y admirado colega Ernest von Fleischl Marlow, prójimo central en este avatar. A través de los sueños, haciendo bucle en el sueño paradigmático “de la inyección de (a) Irma”, se lee cómo el interpretante despeja un recorrido que sitúa varios personajes, aquello a los que Freud va dejando caer del pedestal en que los había colocado. A saber: El Entwurf… de Sigmund Exner, las fosas nasales phineanas del delirio de Fliess, el escape urgente al Paris de Charcot, el entremés amoroso con Martha Bernays. Esto por el lado de los inicios, pero también el cálculo de la cifra con la que Freud demanda saber el anticipo de la fecha de su muerte. Resto de la transferencia con Fliess ello arroja al viviente en manos de una hipótesis cuyo nombre fatal es cáncer. Aquello de lo Freud padeció, bajo un diagnóstico errado, como entrada en la agonía. Cáncer que Freud sí contraería luego, hoy se sabe, debido a las cruentas medidas curativas a las que se sometió a causa de aquel inexistente.

Ernest von Fleischl Marlow



Receta de Freud

En este recorrido extenso y detallista a cargo de Diego Yaiche, tuvimos oportunidad de cotejar la estructura escénica similar en la que se inspira el film Equilibrium. Pero también nos preguntamos por el niño y la familia que este desarrollo freudiano despega. Entonces, tal como propicia Mover Callar que no habla con familia alguna ¿la familia freudiana podría prescindir de un sostén fálico? ¿Acaso es así en la familia según Lacan? ¿El vestíbulo atiborrado de amistades familiares en la introducción al sueño “de la inyección…”, tal como lo quiere el interpretante Freud, se trata de otra cosa?
Tomamos en consideración la frase de Lacan (Cfr. “La ciencia y la verdad”, Escritos) donde queda situado el drama del sabio como algo no inscripto en el Edipo, y que de inscribirse en el Edipo lo situaría entredicho, en tela de juicio (le mettre en cause). Lacan considera que el drama de lo que sucede en el psicoanálisis es ejemplar. Y así nos parecía entonces que este recorrido fundamentado en una contingencia, con un Sigismund trastocado por el objeto coca, dice también sobre lo que sucede en lo actual del psicoanálisis. En referencia a la reconstrucción histórica-edípica, la omisión acerca del objeto coca queda articulada como desestimación, recusación, verwerfung.
De eso no se habla, veladura del drama del sabio, aquello que no se inscribe en la escena del amorodio. ¿Insólita fantasmagoría la de Freud y la de los freudianos de querer saber acerca de la cifra exacta de sus destinos?

Por último “La muerte y la brújula”, el cuento de Borges donde el cazador es cazado por el cálculo del final, ¿objeto de la contingencia más que “sujeto” de cita alguna? Apuesta borgeana a que la próxima aventura se juegue en otro saber, el de la recta infinita. Así lo propone el que va a morir, pero ¿desde dónde habla, desde la suposición de otra vida, desde un decir del entredós? O peor, tal como el corte de Apeles que se aprecia en esa línea recta: ¿Ni vivo ni muerto?

El texto de Jorge Tarela se apoya en estas derivas y en el recorrido hasta ahora trazado:
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05, 2013






Presentación de la primera parte del documental de A. Curtis "El siglo del Yo" en el Colegio de Psicólogos de Morón, a cargo de Diego Yaiche y Jorge Tarela. En la conversación posterior con los presentes quedó diferenciada la postura europea, más ajustada al esquema freudiano del líder-masa, de la postura de Edward Bernays, la que descompleta al todo democrático, “representantes-pueblo”, a partir del suplemento llamado “gobierno invisible” o poder en las sombras.  A este suplemento, nunca complemento, determinadas corporaciones lo asumen según su accionar —algo  que en la actualidad recibe el nombre de “Corpos”— algo siempre bien considerado por el genio de Bernays. Al destacar esto, quedan articuladas dos cuestiones:
1- Que Bernays lee a Freud y lo amplia con esta objeción dirigida al campo político smithiano, campo que hemos propuesto como similar en su orden de estructura al campo freudiano: no es ya el campo de lo Necesario-posible aquel que puede recubrir el Todo del campo político: hay un suplemento que escapa a este armado.
2- Que en esta lectura el lugar del almenosuno como exsitente necesario al campo que fundamenta - ya fuera el Dios, el Rey o el Líder- no deja de estar ligado al suplemento que descompleta al campo así realizado en tanto posible, el de la polis.
Primera conclusión, entonces, prefigurando en ella una hipótesis: de la lectura de Bernays en tanto que contemporánea a la de Lacan, ambos lectores de Freud, surge que la propuesta de Lacan encuentra un interlocutor valioso del otro lado del océano. Así, el recorrido de la propuesta de Lacan orientando hacia un deseo de otra cosa, es lo que deviene luego de la promoción a primerísimo plano, sostenida por Lacan en los años ‘50, de la función de la metáfora  —que hemos situado en la conversación Bernays-Soderbergh—, indicando así el valor del camino hacia lo prójimo, y ello en defensa contra las nueva forma del totalitarismo.

04, 2013



Primera reunión realizada en Ciudad de Buenos Aires —en el Espacio Cultural Urbano—, donde es retomada la presentación del corto Equilibrium de Steven Soderbergh, a la manera de una segunda vuelta, subrayando la hipótesis que se deja leer en la reunión “11,2012”. Allí este corto es tomado como una objeción al sueño que Edward Bernays nos propone, sueño cuyas coordenadas se encuentran desarrolladas en el documental “Máquinas de felicidad”. Objeción que ahora planteamos en estos términos: ¿Qué lugar tiene un acontecimiento banal en el mundo Bernaysiano, un acontecimiento tal como que alguien se presente con un peluquín y dispuesto a no escuchar ningún comentario al respecto? Cómo situar eso que no tiene lugar y qué efectos produce en ese mundo o en ese sueño de Bernays: este es el punto de vista o perpectiva que el corto Equilibrium muestra.
Si recordamos el tratamiento que da A. Curtis en su documental a la idea publicitaria que Bernays propone en base a la demanda de aumentar las ventas de cigarrillos, para el caso la de incorporar a las mujeres a dicho mercado, podemos precisar que en primer lugar se trata de generar un acontecimiento que propague la noticia, generando la expectativa de un “algo ocurrirá”, eligiendo el lugar apropiado, a los actores indicados, y al medio de recepción pertinente, el periodístico, para esparcir la noticia así creada. A partir de la cual lo anterior, como aquello que ocurría y ya no debe ocurrir, se vuelve caduco en la promoción de sus efectos, considerados así –después de este acontecimiento publicitado- como deseos anteriormente contrariados o tabúes. Es destacable que, para que la cosa funcione, se torna necesario el adosado de una frase slogan, que en esa ocasión fue “antorchas de libertad”.
Es el segundo sueño que aparece en el corto Equilibrium, el destacado en blanco y negro, es aquel que conlleva la virtud de señalar una recurrencia, puesto que es un sueño donde “se habla” del sueño, para luego volver a soñar el sueño del cual se habla: el sueño de la mujer. En este segundo sueño, que abre a la recurrencia, el interpretante-analista, mientras no deja de atender sus asuntos propios a través de la ventana, reacciona firmemente ante el posible “in fraganti” del ver del soñante, lo que nos da la pista de que en lo “no visto” algo se escamotea, sea porque no es debido o porque es imposible. Hay en ello similitud respecto de la posición del soñante en lo que concierne al timbre del primer sueño: en ese ruido o en aquella mirada hay un real en juego.
Es apreciable que, cuando le es solicitado al soñante dirigirse hacia el bolso o cartera, ese objeto mencionado entre líneas al modo de una glosa en el texto del sueño, el soñante se detiene y tiende a reaccionar –límite a la hipnosis-,  y es entonces el interpretante-analista el que cambia la estrategia induciendo al soñante a pensar en su trabajo, en los venerados intereses que en ello lo preocupan –aquí es donde se acentúa el valor de la frase: a su vida le falta algo. Así el teléfono del primer sueño entra en consonancia con el despertador, y de ello surge, entonces, la buena idea: lo automático. El problema trastoca así en solución.
Es ese sonido ubicado en el límite del despertar lo que queda entendido como un llamado, algo del orden invocante que, en su juntura con la demanda, hace entrar lo que será tomado como un significado, como una noticia dirigida al interesado, como una respuesta en clave. Pero para que esto pueda conformase como una buena idea, hace falta el correspondiente slogan: el despertador de tus sueños. Es así como queda enlazada al sueño Bernaysano, mediante un slogan metafórico la demanda “a tu mundo le falta algo. En ese hallazgo tranquilizador, equilibrante, el soñante por su fatiga vuelve al dormir para encontrase otra vez con su sueño, pero que ahora muestra una modificación: el soñante halla en el espejo la mirada que se corresponde con su imagen, y ello donde pretendía encontrar una identidad, un algo.
Así la respuesta Bernaysana es aquella que triunfa apostando a la metáfora, metáfora que sitúa y establece el equilibrium del sujeto que así acontece, sujeto que en términos de Bernays remite siempre al estúpido, es decir, al sujeto del estupor. Preguntamos entonces: ¿La metáfora despierta o adormece, libera o aliena? ¿Los objetos que hemos situado -a saber, la mirada que se escamotea, el timbre-despertador, el peluquín, el fuego iluminista, el aire que aspira la libertad del fumador- son deseables? ¿La metáfora equilibradora, plus mediante en su efecto, en qué estatuto considera a dichos objetos, según cual instancia?

03,2013




En esta reunión la conversación perfiló hacia una suerte de retoma de los ejes dispersos en las reuniones del año anterior, motivo por el cual se consideró la posibilidad de releer lo hasta aquí trabajado desde la perspectiva de lo que resta abierto. El espacio de lo prójimo, el tiempo que le incumbe, los diversos tratamientos a esta consideración, comienzan a propiciar preguntas y orientaciones a través de textos, presentaciones, mostraciones, que se van proponiendo como desarrollos posibles a la opinión.
El dato biológico —provenga de Von Uexkül con su unwelt/innewelt,  de aquello que Michel Foucault llamó “biopolítica”, o incluso de lo que la teoría Queer desprende a partir de los estudios Gay-Lésbicos— ¿es acaso un escollo o una solución? En este punto queda ahora propuesta la nueva filmografía para ir ampliando el horizonte de la cuestión: “Ojos bien cerrados” (Eyes Wide Shut - 1999) de Stanley Kubrick y “Laurence Anyways” (2012) de Xavier Dolan.


Comenzar también a incursionar en la noción de causa, dado que el trauma o cualquier otra causación resulta siempre apto a la consideración de lo familiar y, por ende, lo opaco, lo inasimilable, al quedar así situados como restos de dicha consideración, configuran Otra cosa. ¿Acaso alcanza con la noción de unheimlich –lo no familiar según Freud- como lo asequible a la repetición, para dar cuenta de lo prójimo in extenso? En “La horadel lobo” de Ingmar Bergman se explora esta temática.

El texto que nos entrega Diana Nicoletti es un efecto escrito de dicha reunión.
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11,2012



En esta reunión Jorge Tarela planteó como hipótesis la siguiente congruencia: “Odradek” es al “padre de familia” lo que el “partenaire” es a Movern Callar. Habiéndose anticipado la lectura del texto de Kafka y la película de  Lynne Ramsay.

Ir al texto "Odradek" de F. Kafka
Ver Film  Parte 1   Parte 2

¿Qué nombre conviene, si es que hay alguno, para eso que aparece en esas ficciones? Respecto de Odradek se postula en ese nombre un misterio, un secreto, un cifrado. En cambio para el partenaire de M.Callar, aquel que se nos muestra de entrada junto a la protagonista, la película brinda un marco ruidoso-silencioso, sonidos que no dicen.
Hay una pregunta por lo inhumano que remite a la finitud, a la pasividad, a la vulnerabilidad, temas que podemos encontrar en el nebenmenschen freudiano, punto de encuentro-desencuentro entre el semejante y el prójimo, arranque de una tensión significante en torno de a, sitio donde se comienza a discernir, escribió Freud.
¿Qué topología conviene para situar estos dos prójimos? Parecen situarse en el mismo tiempo-espacio, a lo cual el corte de Apeles, que es un corte en el corte de separación mismo, un corte dado la alienación fundante: “o vivo, o muerto”. En ese corte “vivo-muerto”, en su espesor, podemos situar lo no-vivo y lo no-muerto, congruencia no idéntica. Así aparecen estos prójimos en tanto monstruos que están no-muertos (Odradek para el padre de familia) o no-vivos (el partenaire para M.Callar). El no-vivo o el no-muerto configuran un espacio tan humano como inhumano. Un vaciamiento producto de la disyunción de lo simbólico con el goce, no con el deseo.
La postura de Zizek ante la lectura de la obra kafkiana, que se apoya en la deconstrucción de tres marcos interpretativos –el teológico, el sociocrítico y el edípico- se ajustan al criterio narrativo argumental de la película citada, tal como si la directora contara con tal deconstrucción o nada quisiera saber con las interpretaciones de base.

Ir a la argumentación presentada en la reunión bajo el título "Encontrar un Projimo"

11,2012



¿El psicoanálisis en el siglo del Individualismo?

A partir de la documental de Adam Curtis “The Century of self” (2002), tomamos testimonio de que la primerísima introducción, y eficaz incidencia, de la teoría freudiana en los Estados Unidos, estuvo a cargo de Edward Bernays, sobrino político del inventor del psicoanálisis. Esta serie fundamenta cómo, importando las teorías de Sigmund Freud, empresarios primero y gobiernos después confiaron en poder sacar provecho al controlar de modo eficaz las consecuencias económicas derivadas del nuevo fenómeno que presentaba el Siglo XX: die massen.Los primeros efectos de haber encauzado esta figura de amenaza del orden social como motor de la economía mercantil, hizo que un prestigioso hombre de negocios declarara que “…deben ser cambiadas las necesidades económicas en deseos culturales. Las personas deben ser entrenadas para desear cosas nuevas, incluso antes de que las hayan consumido por completo (…) el deseo del hombre será aquello que debe eclipsar ahora a sus necesidades". (Mazur, Paul; “America Looks Abroad: The New Economic Horizons” Viking Press, 1930).



Por su parte el mismo Bernays en su libro Propaganda, afirmaba “La manipulación consciente e inteligente de las costumbres y las opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática. Los que manipulan este mecanismo inadvertido de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país.” (EEUU,1928; Ed.Melusina, Bs As, 2008)

Si bien es la dinastía de Freud la que se halla en el corazón de la historia que la documental relata —Edward Bernays, sobrino e inventor de las public relations, Anna Freud, hija y psicoanalista de la educación, y Matthew Freud, nieto y actual gurú de la comunicación empresarial—, los actuales practicantes del psicoanálisis no quedan por ello exentos de manifestarse al respecto. Sobre todo contando con la puesta en perspectiva introducida por otro psicoanalista, Jaques Lacan, a partir de los años 50’, nos referimos a la otra escena que lo familiar, como aquello que permite dar cuenta del deseo de otra cosa. Primer avance entonces hacia el desencuentro propio de la dimensión del prójimo a la que había referido Freud, vía el entramado del complejo de intrusión y la aparición del otro de lo social, ambos presentes en el Lacan de 1938.

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Disertaciones de Guillermo Díaz y Diego Yaiche en las Jornadas de fin de año 2012 que organizó la Universidad de Palermo, facultad de Psicología a cargo de la Lic. Isabel García. El debate se centro en la proyección del documental Maquinas de felicidad de Adams Curtis con posterior intervenciones del publico en la sala. Establecimiento de Diego Yaiche
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10,2012


Con miras a dilucidar la entrada en uso y su posterior función discursiva, esta reunión a cargo de Guillermo Diaz permitió una aproximación a los términos Unwelt e Innewelt, ambos presentes en la obra del Barón Jakob Johann von Uexküll (1864-1944). 




Este biólogo alemán, pionero de la etología post-darwiniana, desarrolló sus investigaciones de modo contemporáneo a las de la física cuántica y las vanguardias en arte. De cuño kantiano, su pensamiento compartió con los tópicos anteriores el gesto de abandonar la perspectiva antropocéntrica en lo que a las ciencias de la vida respecta, y ello en pos de una “deshumanización de la imagen de la naturaleza”. Quizás por ello su obra interesó, e influyó, tempranamente a Husserl y a Heidegger, y sus investigaciones fueron retomadas luego, entre otros autores, por Delueze y Agamben.


La referencia fuente para abordar las concepciones del espacio de lo viviente en la obra de Jacob von Uexküll, es su trabajo titulado Umwelt und Innenwelt der Tiere, publicado en español como “Ideas para una concepción biológica del mundo” (Espasa Calpe, Madrid, 1922). Allí queda postulado que, a diferencia de la teorización británica darwiniana dominante en su época, el mundo-entorno que habita cada especie, el Unwelt que le es propio, constituido como ambiente de percepción, se halla excluido e incomunicado de los demás Unwelt de las otras especies, sin que por ello dejen de mantener diferentes grados de relación entre sí. A su vez el innewelt, presentado también como forma y parte del espacio del viviente, releva una zona de acoplamiento disjunto respecto al ambiente de percepción, al modo de una paradójica interioridad externa, un afuera interior al umwelt. (¿No resuena aquí el eco del ni dentro, ni fuera, que se localiza en el armado del complejo del prójimo en Freud o en el complejo de intrusión de Lacan).
No sin alguna teología de fondo que deslumbra a von Uexküll, por la cual la multiplicidad de mundos, unidades funcionales cerradas en sí mismas, se hallan armoniosamente articuladas entre sí como “una gran  partitura de la Obra Musical que es la Naturaleza” y “conforme a plan” (Planmäßigkeit), el Barón denuncia la ilusión que sería considerar que los seres vivientes compartan un espacio Mismo y Uno. Así también para con los sucesos que en cada Unwelt pudieran acontecer, sería ilusorio, nos dice, pretender que ocurriesen en un mismo tiempo universal.




Otro texto considerado para la ocasión fue “Lo Abierto. El hombre y el animal” de Giorgio Agamben.
Con los términos así introducidos y los autores citados, queda planteado el interés acerca de los modos de constitución del espacio de percepción del viviente -¿hombre, animal?-, algo que ésta reunión deja abierto a futuros textos y debates.